El Día de la Madre es una ocasión para agradecer, compartir y crear nuevos recuerdos. Más allá de un regalo material, se convierte en una oportunidad para disfrutar del tiempo juntos y celebrar los pequeños momentos que permanecen en la memoria. Con este espíritu, Otazu presenta dos propuestas pensadas para sorprender.
Así, Pago de Otazu Chardonnay 2023 (D.O.P. Pago de Otazu) se presenta como una opción elegante y sofisticada para sorprender en el Día de la Madre. Elaborado a partir de uvas 100% Chardonnay, este vino refleja la singularidad del terroir de Otazu con un microclima marcado por una influencia atlántica que define su carácter. De color amarillo brillante con reflejos dorados, destaca por una nariz expresiva con aromas florales, notas cítricas y de fruta fresca, sobre un sutil fondo especiado. En boca es equilibrado, fresco y persistente, con una fina mineralidad que aporta longitud y elegancia.
Su versatilidad gastronómica lo convierte en un acompañante ideal para celebraciones especiales, maridando a la perfección con pescados y mariscos, sushi, ceviches y tartares, así como con arroces, verduras de temporada, foie o quesos curados. Servido entre 10 y 12º C, es un vino pensado para compartir y disfrutar sin prisa, en torno a la mesa.
Como alternativa o complemento, Otazu propone el bono regalo ‘Visita & Cata’ para dos personas (120 €), una experiencia completa que invita a descubrir la esencia de la Bodega a través de un recorrido por más de 900 años de historia. El visitante se adentra en el Señorío de Otazu, pasea entre edificios del siglo XII y obras monumentales de arte contemporáneo, y visita la bodega del siglo XIX convertida en museo del vino y centro artístico, donde puede disfrutar de más de 150 obras contemporáneas, así como de sus espacios subterráneos emblemáticos como la Sala de barricas o el botellero, donde reposan los vinos de la Bodega.
Con estas dos propuestas, Otazu transforma el Día de la Madre en una experiencia para compartir, donde el vino se convierte en vehículo de emociones y recuerdos, siempre ligado a su identidad: un terroir singular con un microclima marcado por una influencia atlántica, que define el carácter único de la Bodega, en un paisaje idílico.