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OTAZU, PLATÓ CINEMATOGRÁFICO DE LA ‘ROAD MOVIE’ ‘TODO LO QUE NO VEMOS’, PROTAGONIZADA POR MARÍA VALVERDE Y BRUNA CUSÍ

Entre viñedos, arte y arquitectura, Otazu vuelve a convertirse en escenario cinematográfico con el rodaje de Todo lo que no vemos, la nueva película dirigida por Alberto Arvelo (con títulos como Una casa con vista al mar o Libertador)y protagonizada por María Valverde (Goya a la Mejor Actriz Revelación en 2004 por La flaqueza del bolchevique)y Bruna Cusí (Goya a la Mejor Actriz Revelación en 2018 por Verano 1993),que se estrena en cines el próximo 18 de abril. La Bodega ha acogido gran parte de esta producción internacional, cuya historia transcurre principalmente entre sus paisajes, consolidando así su papel como enclave de referencia para el cine.

La película, una road movie emocional que narra el viaje de dos mujeres desde España hasta Portugal, ha tenido un destacado recorrido internacional con su estreno en el Festival de Tribeca (Nueva York), así como su paso por Lisboa y la Mostra Internacional de Cine de São Paulo. Ahora, aterriza en España con su première en la Sección Oficial del BCN Film Fest el próximo 18 de abril.

Dirigida por el cineasta, guionista y músico Alberto Arvelo, quien además, ha sido el responsable del guión, junto con Wendy Guerra, esta película está basada en una historia de Nascuy Linares. Todo lo que no vemos explora temas como la superación, las heridas invisibles y la búsqueda de refugio, a través de un relato íntimo y visualmente cuidado. La banda sonora de la cinta producida por Gabriela Camejo y Kiko Martínez corre a cargo del director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, que aporta una dimensión sensorial única a la película. Mamen Hernández Esparza ha sido la responsable de la dirección de arte y Gerard Uzcátegui el director de fotografía.

Rodada entre Navarra y Cantabria, la producción ha encontrado en Otazu el escenario ideal para reflejar la profundidad estética y emocional de la historia. Sus viñedos, su arquitectura histórica y su entorno natural han servido como telón de fondo para una narrativa que, en palabras de su director, es “un viaje de la oscuridad a la claridad”.

Para quienes deseen descubrir este plató cinematográfico y sumergirse en el universo de Otazu, la Bodega ofrece la experiencia Visita y Cata, que conecta historia, arte y naturaleza. El recorrido permite explorar espacios emblemáticos como el Palacio del siglo XVI, la Torre Palomar del siglo XIV, la Ermita de San Esteban del siglo XII o el edificio antiguo de la bodega, datado de 1840, además de adentrarse en su colección de arte contemporáneo y sus instalaciones subterráneas modernas. La experiencia culmina con una cata de vinos acompañada de una propuesta sensorial única: El sonido del vino, una degustación a ciegas armonizada con una composición musical creada específicamente para uno de sus vinos.

Convertida en un destino imprescindible para los amantes del vino y el arte, Otazu suma una dimensión adicional, como escenario cinematográfico, que reafirma su carácter como espacio donde convergen cultura, creatividad y territorio.

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