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OTAZU DESTACA EN LA ‘GUÍA PEÑÍN’ 2027 CON PUNTUACIONES QUE ALCANZAN LOS 95 PUNTOS

La Guía Peñín 2027, una de las publicaciones de referencia del vino español, ha dado a conocer las puntuaciones de su nueva edición. Considerada una de las publicaciones especializadas de mayor influencia en el sector vitivinícola español, evalúa cada año miles de vinos elaborados en España. Un año más, vuelve a reconocer los vinos de Otazu con puntuaciones de entre 93 y 95 puntos para cuatro de sus referencias más representativas. Un reconocimiento que consolida su apuesta por elaborar vinos que expresan con fidelidad la personalidad del terroir de influencia atlántica de la Bodega, el viñedo con D.O.P. Pago situado más al norte de España.

Las puntuaciones obtenidas reflejan la consistencia de la trayectoria vitivinícola de Otazu y la calidad de sus referencias más emblemáticas. Así, Altar 2018 ha sido distinguido con 95 puntos, la máxima valoración obtenida por la Bodega en esta edición. Le sigue Pago de Otazu 2024, con 94 puntos, mientras que Pago de Otazu Chardonnay 2024 y 1 Ha. Una Historia Berués 2025 han alcanzado 93 puntos.

Altar 2018 (D.O.P. Pago de Otazu), es el vino que alcanza una mayor puntuación (95 puntos). Elaborado exclusivamente con Cabernet Sauvignon procedente de viñedos propios y vendimiado manualmente en octubre de 2018, expresa con fidelidad el carácter del terroir de Otazu. En nariz, presenta aromas de frutillos silvestres y notas especiadas. En boca, es elegante, fino y equilibrado, con un final largo y agradable.

Con 94 puntos, Pago de Otazu 2024 (D.O.P Pago de Otazu) reafirma su posición como uno de los vinos insignia de la Bodega. Elaborado a partir de un ensamblaje de Cabernet Sauvignon y Merlot procedentes de viñedos propios, este vino refleja el equilibrio entre la influencia atlántica de Otazu y el carácter de una elaboración orientada a preservar la frescura, la elegancia y la expresión de su microclima de influencia atlántica. Pago de Otazu 2024 se presenta con un color rojo cereza profundo. En nariz, destaca por su complejidad y carácter envolvente, con notas florales y de bosque, acompañadas de frutillos rojos y negros. En boca, el paso por barrica aporta matices especiados, integrados sobre un fondo floral que da lugar a un vino mineral, largo y fino.

Por su parte, Pago de Otazu Chardonnay 2024 (D.O.P. Pago de Otazu), reconocido con 93 puntos, vuelve a consolidarse como otra de las grandes referencias de la Bodega gracias a su equilibrio, mineralidad y complejidad aromática, fruto de una elaboración que aúna la fermentación y posterior paso en barricas de roble francés con bâtonnage semanal de las lías, así como la fermentación y posterior paso en depósitos de hormigón con forma ovoide, junto a sus lías. Pago de Otazu Chardonnay 2024 se presenta con un color amarillo brillante y reflejos dorados. En nariz, despliega aromas florales vivos acompañados de notas cítricas y de fruta fresca, sobre un delicado fondo especiado. En boca, destaca por su elegancia, longitud y carácter vibrante, con una fina mineralidad que aporta frescura y equilibrio.

La edición 2027 de la Guía Peñín también reconoce con 93 puntos a 1 Ha. Una Historia Berués 2025, un vino que simboliza uno de los proyectos más singulares desarrollados por la Bodega en los últimos años. Este vino nace de la recuperación de la histórica variedad autóctona de la Cuenca de Pamplona,  Berués, prácticamente desaparecida tras la filoxera, y representa el compromiso de la Bodega con la investigación, la conservación del patrimonio vitícola y la innovación. De color rojo púrpura vibrante, en nariz presenta notas de frutillos rojos como frambuesa, sobre un fondo floral de violetas y monte bajo. En boca es vibrante, largo y fino. Combina tensión, textura aterciopelada y frescura

Con estas nuevas puntuaciones, Otazu reafirma su posición entre las bodegas de referencia del panorama vitivinícola español y consolida una trayectoria marcada por la búsqueda permanente de la excelencia. Un reconocimiento que pone en valor no solo la calidad de sus vinos, sino también una forma de entender la viticultura basada en la singularidad de su microclima atlántico, el respeto por el terroir y la combinación de tradición, innovación y arte contemporáneo que define su identidad.

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