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Microclima, el primer paso hacia la singularidad.


Las condiciones climatológicas de Otazu son muy similares a las de las tierras vecinas de Burdeos. Se trata de clima continental de influencia atlántica con relevantes lluvias en invierno y primavera, 800 l/m2 al año, y gran luminosidad y horas de sol en verano. Esto hace que sea uno de los climas más adecuados dentro de Europa para el cultivo de la vid, así como para la producción de uva dedicada a obtener vinos de calidad.

Las diferencias térmicas durante el día y la noche, pasando de 32ºC a 10ºC respectivamente, contribuyen en el proceso de maduración de la uva a una mayor fijación y complejidad de sus componentes aromáticos.

Nuestro clima dota a nuestras uvas de una excelente acidez que permite producir vinos frescos y con larga capacidad de envejecimiento. Situaciones extremas que marcarán el primer paso hacia la singularidad de nuestros vinos.

Las temperaturas son moderadas y no hay problemas con la sequía, lo que favorece que la maduración alcohólica y polifenólica evolucione al mismo tiempo, dando como resultado vinos más elegantes y menos pesados.